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En
la actualidad uno de los principales problemas que afecta a las
y los jóvenes que comienzan su actividad sexual temprana,
es el embarazo no planificado o no deseado, y las consecuencias
de este, afectan tanto su salud como a su entorno familiar. Entre
las causas para que estos embarazos ocurran se pueden mencionar:
falta de educación sexual o información no oportuna,
inicio precoz de la actividad sexual, causas familiares, factores
socioculturales como recursos económicos bajos, baja escolaridad,
falta de madurez, falta de compromiso con sus responsabilidades,
falta de conocimiento y no uso de métodos anticonceptivos.
Según los datos en el Cuadro
14.16, el 38.9 por ciento de todas las mujeres de 15 a 24 años
de edad ha tenido al menos un embarazo. Esta proporción está
constituida por el 22.0 por ciento que se clasifica el primer embarazo
como marital y el 16.9 por ciento como premarital. La proporción
de mujeres alguna vez embarazada es más alta en el área
rural, principalmente en la Costa (50.2%). Los diferenciales entre
las provincias varían indistintamente, en las de la Sierra
se destaca Imbabura (46.8%) y entre las de la Costa, Los Ríos
(50.8%). Según tipo de embarazo, el comportamiento no es
homogéneo, pues mientras en algunas provincias prevalece
el embarazo marital en otras es mayor el embarazo premarital. En
la misma provincia de Los Ríos, el embarazo marital es 40.5
por ciento y el premarital 10.2 por ciento.
En el Cuadro
14.17, se puede observar que la proporción de mujeres
de 15 a 24 años de edad con al menos un embarazo varía
del 20.2 por ciento en las de 15 a 19 años al 61.5 por ciento
entre las de 20 a 24 años. Según la edad actual simple
(Gráfico 14.6), el comportamiento es como se espera, el valor
se incrementa del 5.9 por ciento en mujeres de 15 años, al
39.7 por ciento en las de 19 años, y alcanza el 73.9 por
ciento en las de 24 años de edad. La mayor parte de mujeres
casadas o unidas y las mujeres alguna vez unidas ya ha experimentado
un embarazo (93.0% y 91.8%, en ese orden) y aún las mujeres
solteras declaran haber estado alguna vez embarazada el 8.4 por
ciento.
Gráfico 14.6
Primer embarazo, por clasificación del embarazo,
según edad actual
La
relación entre el nivel educativo o económico es inverso
frente al riesgo de experimentar un embarazo, pues a menor nivel
de instrucción mayor el riesgo, el valor desciende del 67.8
por ciento en mujeres sin instrucción formal al 24.0 por
ciento en las del nivel superior. Con respecto al nivel económico,
el porcentaje baja del 48.5 por ciento en las del quintil más
bajo al 21.9 por ciento entre las del quintil más alto.
La mayoría de mujeres declaró que su primer embarazo
lo tuvo con su esposo o compañero, lo que determina que los
embarazos maritales son más frecuentes que los premaritales.
La proporción de embarazos premaritales varía del
9.3 por ciento en mujeres de 15 a 19 años al 26.1 por ciento
en las de 20 a 24 años. Las mujeres indígenas declaran
en menor proporción haber tenido un embarazo premarital que
las mestizas o blancas. La frecuencia de embarazos premaritales
es mayor en mujeres separadas, viudas o divorciadas (44.3%) frente
a las actualmente casadas o unidas (30.6%). Se observa que la proporción
de embarazos premaritales decrece a medida que el nivel socioeconómico
aumenta (del 19.5% al 11.0%). Con excepción de las mujeres
de 15 años, las madres solteras, las mujeres con instrucción
superior y las de nivel económico más alto, en el
resto de categorías la proporción de mujeres con embarazo
marital es mayor que la proporción de embarazos premaritales.
(Cuadro 14.17).
A las mujeres de 15 a 24 años de edad que reportaron haber
tenido al menos un embarazo, se les preguntó si ellas pensaban
que podían salir embarazadas cuando quedaron embarazadas
por primera vez, y a las que respondieron “no”, se les
preguntó la razón de no creer. Del total de mujeres
alguna vez embarazadas, el 37.2 por ciento dijo que no pensó
salir embarazada en ese momento (Cuadro
14.18). La proporción varía del 24.2 por ciento
cuando el embarazo fue marital al 54.1 por ciento cuando su primer
embarazo fue clasificado como premarital. Cuando el primer embarazo
ocurrió antes de que ellas tuvieran 15 años, más
de la mitad pensó que no iba a quedar embarazada en ese momento
(52.8%), esto hace evidente que en esta edad la proporción
de embarazos premaritales es mayor que los maritales (65.3% y 37.8%,
en ese orden). No se percibe mayor diferencia según área
de residencia, ni una tendencia muy definida en el nivel de instrucción
o por nivel económico. Pero la variación de embarazos
premaritales es más evidente cuando las mujeres declaran
no haber recibido información sobre temas de salud sexual
y reproductiva.
El Cuadro 14.19
presenta las razones por la cuales la mujer creía que no
podía salir embarazada cuando esto le ocurrió. Se
puede ver que el 34.7 por ciento reportó por que “era
su primera vez” a tener relaciones sexuales, seguido por “no
tener relaciones frecuentes” (18.8%), “no estar en su
período fértil” (16.1%), y “creía
no tener la edad” para quedar embarazada (8.8%).
Datos no presentados indican que un 63.3 por ciento de mujeres de
15 a 24 años opina que si pueden quedar embarazadas en la
primera relación sexual, sin embargo de estar conscientes
de ello, una de las principales razones por las que ellas creían
no salir embarazadas es que “era su primera vez”. Esta
razón es más común entre mujeres cuyo primer
embarazo ocurrió a menor edad, pues a medida que la edad
aumenta esta proporción disminuye (del 41.8% al 23.5%) (Cuadro
14.19). Esta creencia alcanza un 37.5 por ciento cuando el embarazo
fue premarital, y es más acentuada en las mujeres indígenas
(48.9%) que en las mestizas o blancas (34.9% y 37.2%, en ese orden).
Las mujeres con menor nivel de instrucción (40.9%) y aún
aquellas que recibieron información sobre el embarazo (35.9%),
creían en mayor proporción que no quedarían
embarazadas por ser la primera vez.
No pensaban quedar embarazadas por “no tener relaciones frecuentes”
dijeron un 18.8 por ciento de las mujeres y esta razón no
tiene mayor variación entre las características presentadas.
Sin embargo, entre las mujeres que creían “no estar
en su período fértil”, la relación es
inversa según la edad a la que tuvieron su primer embarazo.
Por ejemplo, las del grupo de 20 a 24 años es mayor (24.7%)
que las que lo tuvieron cuando eran menores de 15 años (3.8%).
Esto ocurre también en las mujeres con instrucción
superior, aún cuando habían recibido alguna información
sobre la menstruación y sobre el embarazo.
También es importante mencionar que el porcentaje que creyó
que no quedaría embarazada porque “su pareja le dijo
que no quedaría embarazada”, es mayor en el área
rural (11.6%), en la población indígena (12.6%) y
cuando el nivel de instrucción es menor (9.9%). La probabilidad
de responder que “no tenía la edad” es mayor
entre mujeres que quedaron embarazadas antes de cumplir los 15 años
(17.5%) y entre mujeres con menor educación (13.8%). |