A
las mujeres de 15 a 24 años que han estado embarazadas
alguna vez, se les preguntó si cuando ocurrió su
primer embarazo, ellas querían tener ese hijo entonces,
quería esperar más tiempo o no lo querían.
En el Cuadro
14.20 se puede ver que el 66.3 por ciento de mujeres dijo
que lo querían en ese momento, y la proporción de
mujeres que dijo que querían esperar, más aquellas
que no lo querían en ese momento (embarazo no planeado
o no deseado), suman un 33.6 por ciento. Más de la mitad
de mujeres que se quedaron embarazadas antes de los 15 años
dijeron que querían tener ese embarazo y de las que se
embarazaron entre los 15 y 17 años el 65.9 por ciento respondieron
que lo deseaban. Cuando el embarazo fue marital la mayoría
de mujeres lo querían (81.4%). Cuando el embarazo fue premarital,
un número considerable de mujeres manifestó su deseo
de que no lo querían en ese momento (53.3%). Entre las
mujeres que pensaban que podrían salir embarazadas, el
77.2 por ciento si lo quería, y sin embargo de haberlo
pensado, un 22.7 por ciento no lo deseaban. Las mujeres con menor
nivel educativo o económico manifestaron en mayor proporción
su deseo de querer un embarazo en ese momento (74.9% y 70.4%,
respectivamente).
El Cuadro
14.21, evidencia la relación entre la edad al primer
embarazo y la edad de las parejas que las embarazaron. Es evidente
que la mayoría de las parejas con las que las mujeres tuvieron
su primer embarazo son mayores que ellas. De las que tuvieron
su primer embarazo antes de cumplir los 15 años, el 46.7
por ciento de sus parejas era menor de 20 años de edad,
mientras que el 33.7 por ciento era mayor de 20 años. La
edad promedio de las mujeres en su primer embarazo fue de 17.6
años, y el de sus parejas 21.9, es decir las mujeres tuvieron
su primer embarazo con parejas que en promedio eran 4 ó
5 años mayores a ellas.
El Cuadro
14.22, muestra que el 56.6 por ciento de mujeres tuvo su primer
embarazo con su esposo o compañero, mientras el 39.4 por
ciento dijo que su relación de pareja en el momento de
saber de su primer embarazo era su novio, y esta proporción
es mayor cuando la edad al primer embarazo es menor de 15 años
(50.4%) y cuando las mujeres tienen un mayor nivel de instrucción
(53.4%).
Dada la importancia y el impacto de los embarazos premaritales
en las mujeres jóvenes, es necesario ver con quién
vivían las mujeres de 15 a 24 años cuando esto les
ocurrió. En el Cuadro
14.23, se puede observar que la mayoría de las mujeres
cuyo primer embarazo fue premarital vivía con sus padres
(78.7%), proporción que es más evidente entre las
mujeres cuya edad al primer embarazo era entre 20-24 años
(85.1%), en las mujeres con nivel de instrucción secundaria
o superior (80.4%) y en las de nivel económico medio (84.3%).
Cómo reacciona la familia frente a un primer embarazo premarital?.
En el Cuadro
14.24 se observa que las tres reacciones más mencionadas
fueron: “aceptaron el embarazo en forma normal” (48.3%),
“querían casamiento o le obligaron a casarse”
(12.0%) e “indiferencia” (9.8%). En las mujeres cuyo
embarazo ocurrió cuando tenían menos de 15 años,
es menor la aceptación de un embarazo como normal (38.7%),
frente a las mujeres que lo tuvieron cuando tenían entre
20 a 24 años de edad (64.8%). La reacción de “enojo”
(10.6%) se impone frente a la “indiferencia” cuando
las mujeres tenían menor edad, y al 9.4 por ciento de las
mujeres que tenían entre 18 a 19 años las “botaron
de su casa” cuando esto les ocurrió. También
vale mencionar que en el grupo de mujeres que tenían 20
a 24 años el 9.8 por ciento dijo que su familia “no
lo supo”.
En el Cuadro
14.25 se puede observar la reacción de la pareja frente
a un embarazo premarital. Las tres reacciones más mencionadas
fueron: se puso “contento” (38.7%), se mostró
“preocupado” (26.0%), y “enojado” (10.4%).
Como se puede ver, las reacciones son más positivas en
el área urbana que en la rural, pues allí un 17.7
por ciento de las parejas “se enojó”, un 7.9
por ciento mostró “indiferencia” y un 5.5 inclusive
dijo que “lo tuviera sola”. Las parejas cuya edad
al enfrentar el primer embarazo de su pareja era menor de 18 años,
el 41.7 por ciento se puso “contento” y el 30.2 “se
preocupó”, pero a medida que la edad aumenta la reacción
de preocupación disminuye y la de “enojo” y
“que lo tuviera sola” aumentan. Contrario a la reacción
de la familia que menciona en segundo lugar que “la obligarían
a casarse”, en el caso de la pareja sólo un 3.2 por
ciento les dijo que “se casaría / uniría”.
La mayor parte de los embarazos terminaron con un nacido vivo
(85.5%), un 5.8 por ciento en aborto, y un 0.7 por ciento en nacido
muerto. El 7.9 por ciento aún estaba embarazada al momento
de la entrevista (Cuadro
14.26). La pérdida o aborto de los embarazos es más
evidente en mujeres cuyo primer embarazo ocurrió cuando
tenían menos de 15 años, en las de nivel de instrucción
superior y en las de nivel económico más alto.
Después del primer embarazo, el 70.3 por ciento de mujeres
vivió con su esposo o compañero, el 22.7 por ciento
con sus padres y en menor proporción con parientes, amigos
o solas (Cuadro
14.27). En la Costa, principalmente en el área rural,
se percibe una mayor proporción en la convivencia con la
pareja después del primer embarazo (77.6%). Cuando la edad
al primer embarazo es menor, principalmente si fueron menores
de 15 años (28.5%), y cuando el embarazo fue premarital
(47.7%), se observa mayor atención de los padres para acoger
a sus hijas en su hogar. Si la mujer es de un nivel económico
más bajo se queda con sus padres (25.7%), y aún
las de mayor nivel de instrucción también lo hacen
(31.4%).