La
seguridad alimentaria se entiende como la situación en la
que un individuo, familia, comunidad, región o país,
satisfacen adecuadamente sus necesidades nutricionales, tanto diaria
como anualmente.
Del total de hogares investigados, el 16 por ciento tienen dificultades
para alimentar a sus miembros. Los hogares del área rural
son los que en mayor porcentaje se encuentran en esta situación.
A excepción de la región Insular, en las otras regiones,
el porcentaje de falta de comida está entre 13 y 18 por ciento.
Las áreas urbanas y rurales de la Costa muestran porcentajes
más altos de insuficiencia de comida que de la Sierra (Cuadro
3.7).
Ante
la falta de alimentos, los hogares toman distintas estrategias de
subsistencia. A nivel nacional, en los hogares donde falta comida,
resuelven en primer lugar disminuir alguna de las comidas diarias,
que frecuentemente es la última; en segundo lugar, mantienen
el número de comidas diarias, pero disminuyen la cantidad
a todos los miembros del hogar por igual, y en tercer lugar, otras
alternativas como disminuir la cantidad de comida a los adultos,
a los niños, etc. (Cuadro 3.7).
El comportamiento es diferenciado por área; mientras los
hogares urbanos optan por disminuir el número de comidas,
en los rurales prefieren mantener el número de comidas diarias
a costa de la cantidad. Los hogares de la región Insular,
al igual que en la Amazonía y Sierra, prefieren disminuir
la cantidad de la comida, en tanto que en la Costa optan por reducir
el número de comidas al día.
Del
total de hogares, el 28 por ciento tiene dificultad para pagar los
gastos en alimentos; los hogares rurales acusan mayores dificultades
que los urbanos, así como los de la Costa. Los principales
mecanismos utilizados por los hogares cuando tienen dificultades
para pagar los gastos de alimentación es, a nivel nacional,
fiar en la tienda (66%), dejar de comprar algunos productos (64%)
y pedir prestado dinero a familiares o amigos (62%). A nivel de
área, los hogares rurales prefieren fiar en la tienda (71%),
en cambio los urbanos pedir prestado a familiares y amigos (67%).
La costumbre de fiar en la tienda es práctica general en
todas las regiones, con preminencia en la Amazonía (81%);
el pedir prestado a familiares o amigos sobresale en la Costa. (Cuadro
3.7).
A
excepción de Manabí, los hogares de provincias de
la Costa presentan mayores dificultades para alimentar a sus miembros,
en Esmeraldas y Los Ríos (22% y 20%, en ese orden); en la
Sierra el porcentaje más bajo es en Cañar y Pichincha
(11% y 12%, en ese orden). Las estrategias tomadas para cubrir los
gastos son diversas, en ocho provincias toman como primera acción
dejar de comprar algún producto, en cuatro piden prestado
a familiares o amigos, y en tres fían en la tienda (Cuadro
3.8).
Como
se espera, los hogares del quintil más pobre presentan mayores
dificultades en cuanto a la calidad y cantidad de comida; el 69
por ciento de hogares de este grupo logran tener suficiente comida,
en contraste con el grupo más rico que alcanza el 96 por
ciento. Más del 40 por ciento del quintil más pobre
tiene dificultades para pagar sus alimentos y las acciones más
frecuentas para contrarrestar la falta de recursos son fiar en la
tienda y dejar de comprar algunos productos (Cuadro
3.9).
Gráfico
3.7
Hogares con suficiente comida, según quintil económico
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