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La
población del Ecuador pasó de 3.4 millones de habitantes
en 1950 a 12.3 millones en el año 2000. Este aumento absoluto
de 9 millones de personas es el resultado de las altas tasas de
crecimiento demográfico, que hasta la década de los
60' llegó a cerca del 3% promedio anual. Dicho crecimiento
fue el resultado de una baja continua de la mortalidad y de la persistencia
de elevadas tasas de fecundidad. Estas tendencias se hicieron presentes
- al menos hasta casi fines de la década de los 70' - simultáneamente
con un crecimiento económico sostenido y de mayor importancia
a raíz del "boom petrolero" iniciado en 1972.
En este contexto, y apoyado en buena medida por los programas de
planificación familiar, se inicia en nuestro país
una importante disminución de la fecundidad, medida en base
al número de hijos por mujer. El proceso de aumento de la
tasa de crecimiento poblacional hasta el período 1960-70
se revierte, hecho que fue más evidente durante el decenio
de los 80', disipando - al menos en parte - los temores de un crecimiento
incontrolado de la población.
La
crisis económica que comienza a afectar desde finales de
los años 70', genera un deterioro en los niveles de vida
de la población y un aumento en los niveles de pobreza e
indigencia. Es necesario señalar que, en los momentos en
que la crisis cobra más fuerza, el país se encuentra
ya en "plena transición demográfica", es
decir con las tendencias de cambio relacionadas con natalidad moderada,
urbanización relativa y población joven, lo cual implica
expectativas y presiones de diverso orden sobre la inversión
social y los recursos naturales. Por otra parte, este proceso de
transición demográfica aparentemente no sufre alteraciones,
aunque sin duda ha tenido efectos demográficos importantes
en otros aspectos, tales como la composición de la familia,
la nupcialidad y los movimientos migratorios internos e internacionales,
particularmente en los sectores más afectados por la crisis. |