Para
las muertes que ocurrieron en los cinco años antes de la
entrevista se le preguntó a la madre si había declarado
el fallecimiento en el Registro Civil. El Cuadro
11.8 presenta el porcentaje de muertes de niños(as) menores
de cinco años de edad, en el período julio de 1999
a junio de 2004, que las madres reportaron como registrados. En
total, las madres reportaron que el 68.0 por ciento de las muertes
fue registrado. Esta cifra desciende al 57.4 por ciento si el niño
murió durante los primeros 7 días de vida. Estos hallazgos
indican que las estadísticas vitales probablemente subestiman
el número de muertes en niños menores de cinco años
en el país, con un sub-registro especialmente alto para las
muertes neonatales.
El
Cuadro 11.9
presenta el porcentaje de nacimientos que la madre declaró
haber inscrito en el Registro Civil, según la sobrevivencia
del hijo. Sólo el 84.9 por ciento de los nacimientos fueron
inscritos y esto desciende al 39.9 por ciento si el niño
murió.
Se
ha demostrado que la mortalidad infantil continúa siendo
relativamente alta en el Ecuador, particularmente en niños(as)
de madres que viven en el área rural, en los de madres indígenas
y en los niños(as) de madres con menor nivel de instrucción.
También se evidencia que los niños(as) de madres de
edades muy jóvenes o avanzadas, de alta paridad y con intervalos
intergenésicos cortos, tienen mayor riesgo de muerte. Esto
indica que el evitar los nacimientos en edades avanzadas y muy jóvenes
y la disminución de la paridad alta, así como la ampliación
de los intervalos intergenésicos puede bajar las tasas de
mortalidad en los niños(as) de forma significativa. En este
sentido, la planificación familiar ofrece beneficios importantes
para la salud de la madre y mayor sobrevivencia en los niños.
Debido
a la reducción pasada en la mortalidad postneonatal, la mortalidad
neonatal ahora es responsable por más de la mitad de la mortalidad
infantil, y la mortalidad neonatal temprana es un componente importante
de la mortalidad neonatal. La mortalidad neonatal está más
asociada a lo que pasa en el embarazo y parto, que a las condiciones
de la vivienda. Aun cuando hay segmentos de la población
en los cuales todavía se puede disminuir la mortalidad neonatal
mediante la mejoría en las condiciones de vida, es necesario
hacer notar que no se puede esperar continuar la disminución
de esta mortalidad sólo por estos mecanismos. Es necesario
el desarrollo y aplicación de estrategias de salud pública
a los componentes de mortalidad neonatal, tales como solucionar
y prevenir la sepsis neonatal, traumatismo al nacer, anomalías
congénitas, y bajo peso y prematurez. Algunas de estas causas
de muerte podrían evitarse con el incremento del espaciamiento
de nacimientos y la educación dietética, así
como también con el fomento del uso oportuno de servicios
prenatales de calidad y el control de recién nacido, además
de la atención del parto a nivel institucional, y el aumento
técnico del acceso a cesáreas de emergencia.
Sin
embargo, la prevención de la mayoría de causas de
mortalidad neonatal requeriría intervenciones más
costosas a largo plazo, tales como inversión en instalaciones
físicas y equipos para hospitales pediátricos y obstétricos
a nivel terciario a nivel regional y provincial. |