|
En los países en desarrollo como es el
caso del Ecuador, la infección respiratoria es otra de las
principales causas directas de muerte en niños menores de
5 años. En general, las infecciones respiratorias causan
pérdida del apetito y desgastes que pueden asociarse directamente
al inicio o empeoramiento de un proceso de desnutrición.
Por lo tanto, las infecciones respiratorias no sólo son relevantes
como causa de enfermedad y muerte, si no que también son
factores desencadenantes y sostenedores de los procesos que conducen
a la desnutrición. Además, estas infecciones son la
razón más frecuente de consulta externa pediátrica
y de hospitalización. Para estimar la prevalencia de las
infecciones respiratorias y evaluar su tratamiento, con una secuencia
similar al módulo para diarreas, se formuló una serie
de preguntas para indagar si el niño seleccionado había
tenido infección respiratoria en las últimas dos semanas,
incluyendo el día de la entrevista. Para los casos que respondieron
afirmativamente se continuó preguntando sobre las condiciones
en que se había desarrollado la enfermedad y el comportamiento
de la madre en cuanto a su tratamiento.
Los
datos en los Cuadros
13.15 y 13.16
muestran que el 42.3 por ciento de los niños menores de 5
años de edad había tenido infección respiratoria
durante las últimas dos semanas previas a la entrevista (Gráfico
13.5). El porcentaje que tuvo infección respiratoria cambia
del 45.7 por ciento en el área urbana al 38.3 por ciento
en la rural, y varía de un 56.5 por ciento en la provincia
de Guayas a un 20.7 por ciento en Imbabura.
Al
clasificar la prevalencia de las infecciones respiratorias de acuerdo
a la gravedad de los síntomas identificados por la madre,
se encuentra que el 7.8 por ciento tuvo sólo tos o resfriado,
el 6.7 por ciento tos o resfriado junto con una enfermedad grave,
el 10.4 por ciento sibilancias, el 9.0 por ciento neumonía
y el 8.3 por ciento neumonía grave. Acumulando estas últimas
dos cifras se puede mencionar que los síntomas asociados
con algún grado de neumonía representan una prevalencia
del 17.3 por ciento, cifra que varía del 16.3 por ciento
en el área urbana al 18.6 por ciento en la rural, y de un
8.1 por ciento en la provincia de Imbabura a un 26.7 por ciento
en Bolívar. Se puede apreciar que las provincias de Manabí,
Los Ríos y Loja también tienen una prevalencia relativamente
alta de síntomas asociados a una neumonía (del 21.2%
al 26.2%).
Según
la edad del niño, la prevalencia de infecciones respiratorias
varía del 37.0 por ciento entre niños de 0 a 5 meses
de edad al 47.7 por ciento entre los de 6 a 11 meses (Cuadro
13.16). También se observa que en general, la prevalencia
de las infecciones respiratorias no presenta una tendencia definida
de acuerdo con el nivel de instrucción de la madre, aunque
la probabilidad de haber tenido una infección es menor entre
niños cuyas madres no tienen educación formal o tienen
instrucción superior. Según nivel económico,
la prevalencia desciende ligeramente del 43.3 por ciento entre niños
del nivel bajo al 39.5 por ciento entre aquellos del nivel alto.
La prevalencia de las infecciones respiratorias resultó ser
muy similar en ambos sexos y contrario a lo esperado, es más
baja en la población indígena.
Los
síntomas asociados a neumonía grave fueron reportados
en menor proporción en la medida en que sube el nivel educativo
o económico de la madre, bajando del 12.0 por ciento entre
niños cuyas madres tienen poca educación formal al
3.1 por ciento entre aquellos cuyas madres tienen instrucción
superior, y del 9.3 por ciento en el nivel económico bajó
al 4.0 por ciento en el nivel alto.
Del
total de niños que tuvieron infección respiratoria,
la misma duró en promedio 7.3 días, lo cual puede
identificarse como una infección respiratoria aguda (Cuadro
13.17). La duración de la enfermedad no varía
mucho según área de residencia o edad de los niños,
pero disminuye en la medida que aumenta el nivel de instrucción
de la madre, de 8.3 días en niños de madres sin instrucción
a 6.9 días en niños de madres con instrucción
superior.
Gráfico
13.5
Prevalencia de infecciones respiratorias, por clasificación
de la enfermedad, según área de residencia
En
el Cuadro 13.18
se observa que el 89.4 por ciento de las madres hizo algo para aliviar
o curar la infección respiratoria y otro 58.3 por ciento
consultó con alguien sobre la infección respiratoria
de su niño. La proporción que hizo algo para aliviar
la infección cambia del 85 por ciento, si la duración
de la IRA fue de 0 a 3 días, al 94.9 por ciento si duró
más de 10 días. La proporción de madres que
consultaron con alguien asciende del 47.2 por ciento para niños
cuya infección respiratoria duró de 0 a 3 días
al 73.4 por ciento para quienes la infección duró
10 ó más días. Según la clasificación
de la infección respiratoria de acuerdo a los síntomas
asociados a la gravedad, el porcentaje que consultó desciende
del 69.5 por ciento entre los casos clasificados como neumonía
grave al 37.9 por ciento para quienes tuvieron sólo tos o
resfriado.
Como
se mencionó anteriormente, el 89.4 por ciento de los niños
que tuvieron infección respiratoria recibió algún
tratamiento. Aún cuando existe la posibilidad de que el tratamiento
sea combinado, el más frecuente fue algún remedio
para calmar la tos (63.2%), seguido por alguna medicina para bajar
la fiebre (51.6%) y algún descongestionante (44.9%) (Cuadro
13.18). El 37.3 por ciento de los casos recibió antibióticos
y al 17.1 por ciento le colocaron gotas de manzanilla en la nariz,
que es un tratamiento casero específico. Sólo el 1.6
por ciento del total de niños con infección respiratoria
llegó a ser hospitalizado, cifra que resulta baja para quienes
reportaron síntomas asociados a neumonía grave (4.0
por ciento).
El
uso de antibióticos es mayor para niños del área
urbana (40.0%) que para los de la rural (33.5%). Según edad,
su mayor uso se da entre niños que tienen 24 a 35 meses de
edad (44.0%). Con respecto a la clasificación de la infección
respiratoria, el uso de antibióticos se incrementa del 24.2
por ciento para los que tuvieron sólo tos o resfriado al
44.7 por ciento para quienes tuvieron síntomas asociados
con neumonía grave.
En
el Cuadro 13.19
se observa que el 48.4 por ciento de las consultas hechas por las
madres fue atendida en un establecimiento del MSP, seguido por la
de médicos privados (30.1%). Como es de esperarse, la atención
por médicos privados aumenta con el nivel de instrucción
de la madre, del 14.4 por ciento en niños cuyas madres no
tienen educación formal al 56.8 por ciento de aquellas con
instrucción superior. Se observa un comportamiento similar
según nivel económico. Se aprecia que el 12.5 por
ciento consultó en farmacias particulares, lo que se puede
asociar con la automedicación. Con respecto a la gravedad
de la infección, el MSP atiende a la mayoría de los
casos de neumonía y la participación de los médicos
privados disminuye en la medida que aumenta la gravedad de la enfermedad.
Vale mencionar que el 16.4 por ciento de los casos de neumonía
grave se atendió en una farmacia.
De
los niños que no recibieron tratamiento para su infección
respiratoria (10.6%), la razón mencionada con mayor frecuencia
fue “no fue necesario/no era grave”, reportada para
el 43.7 por ciento de los casos (datos no presentados). Otras razones
expresadas con menor frecuencia fueron: “falta de dinero”
(33.6%), “por descuido” (8.1%), “no tenía
remedios para darle” (3.6%) y “no tuvo tiempo”
(3.0%).
|