Control prenatal

Para interpretar los datos sobre el uso de control prenatal, se necesita aclarar que no todas las mujeres habían terminado su embarazo al momento de la entrevista. Algunas estaban embarazadas, sin conocer el número de meses de embarazo que tenían. Por eso, es probable que algunas mujeres en su primer o segundo trimestre de embarazo no habían tenido todavía la oportunidad de realizar su primer control prenatal, y que algunas en su segundo o tercer trimestre de embarazo no habían tenido la oportunidad de cumplir con 5 ó más controles prenatales.

En general, el 12.8 por ciento de las mujeres de 15 a 49 años de edad estaba embarazada durante los 12 meses previos a la entrevista (Cuadros 18.23 y 18.24). De las mujeres que estaban embarazadas, el 87.6 por ciento tuvo al menos un control prenatal al momento de la entrevista. Los porcentajes más altos de haber tenido al menos un control prenatal se encuentran en el área urbana (92.3%), en la región Insular (96.0%) y en la provincia del Guayas (92.5%). Al contrario, los porcentajes más bajos se encuentra en el área rural (81.6%), en la Sierra (85.2%) y en la provincia de Bolívar (67.7%). Como se puede observar en el Cuadro 18.24, el uso de al menos un control prenatal aumenta en la medida que se incrementa el nivel educativo y económico, del 61.8 por ciento en mujeres sin instrucción formal al 97.2 por ciento en aquellas con instrucción superior, y del 81.2 por ciento entre mujeres del nivel económico inferior al 94.0 entre aquellas del nivel superior.

Las normas del MSP definen que 5 es el número mínimo aceptable de controles prenatales que debe tener la embarazada sin riesgo mayor (inscripción y 4 subsecuentes). Al respecto, en los mismos cuadros se puede observar que el 26.2 por ciento ha cumplido con esta norma al momento de la entrevista. Esta situación varía del 20.4 por ciento en el área rural al 31.0 por ciento en la urbana, y del 20.4 por ciento en la Amazonía al 36.0 por ciento en la Insular. En general, el 49.1 por ciento de mujeres había tenido entre 1 y 4 controles al momento de la entrevista.

Según el nivel educativo y económico, el porcentaje que había recibido 5 ó más controles al momento de la entrevista asciende del 11.9 por ciento entre mujeres sin educación formal al 36.8 por ciento entre aquellas con instrucción superior, y del 20.3 por ciento entre las del nivel económico bajo al 32.3 por ciento del nivel alto. Vale señalar que la tenencia de algún seguro de salud no parece estar asociado al porcentaje de mujeres que tenía 5 ó más controles.

Del total de mujeres que tenían al menos un control prenatal, el 58.8 por ciento recibió el servicio en los establecimientos del MSP, el 27.0 por ciento en hospitales, clínicas o consultorios privados y el 4.5 por ciento de una fundación u ONG (Cuadros 18.25 y 18.26). Otro 2.3 por ciento recibió atención en establecimientos del IESS. El MSP fue la fuente más mencionada para este servicio, independientemente del área o provincia de residencia. Los médicos privados adquieren relativa importancia en el área urbana (32.2%), en la Costa (30.9%) y en las provincias de Tungurahua y El Oro, con una participación del 34.0 y 41.0 por ciento, respectivamente. Por su parte, las ONG’s tienen una mayor presencia como fuente del control prenatal en la provincia del Azuay (14.1%).

Gráfico 18.13
Tipo de establecimiento en el que tuvo el control prenatal, según quintil económico

En general, la participación del MSP disminuye en la medida que aumenta el nivel de instrucción y económico de las mujeres, mientras que la participación de médicos privados aumenta con la instrucción formal y nivel económico (Cuadro 18.26 y Gráfico 18.13). Cabe señalar que los médicos privados como fuente de control prenatal es mayor entre la población asegurada que en la no asegurada.

Motivos para elegir el lugar de control prenatal

El Cuadro 18.27 presenta los motivos para elegir el lugar de control prenatal para mujeres de 15 a 49 años de edad que estaban embarazadas durante los 12 meses previos a la entrevista. El panel superior corresponde a mujeres que realizaron sus controles en un establecimiento de salud público, y el panel inferior a mujeres que realizaron sus controles en un establecimiento privado.

Examinando primero el panel superior, se observa que el “costo” de los servicios prenatales fue el factor más importante para el 39.1 por ciento de mujeres que eligió usar un establecimiento de salud público. Adicionalmente se mencionó “precios bajos” (20.5%) y el servicio “es gratis” (18.6%). El 32.7 por ciento dijo que el establecimiento “está cerca”, mientras que otro 3.6 por ciento mencionó que “no hay otro establecimiento” en la localidad. Un 14.4 por ciento de mujeres citó la “calidad” de los servicios del establecimiento como su razón, mientras que otro 4.9 por ciento dijo que el establecimiento fue “sugerido por otras personas o profesionales en salud”. Sólo el 3.5 por ciento mencionó que la tenencia de seguros de salud fue el factor primario en su selección.

Se observa que un mayor porcentaje de mujeres que viven en el área urbana mencionó “costo” como su motivo que mujeres del área rural (42.1% contra 35.8%). Como era de esperarse, más mujeres que viven en el área rural que del área urbana dijeron que la “ubicación” del establecimiento fue el factor primario en su selección (42.4% contra 30.6%). Se nota que una proporción mayor de mujeres del área urbana citó la “calidad” de los servicios como su razón que mujeres del área rural (16.2% contra 12.6%).

El patrón de motivos mencionados por mujeres que recibieron atención prenatal en un establecimiento de salud privado es diferente al patrón mencionado por aquellas que recibieron atención prenatal en un establecimiento público. Por ejemplo, la “calidad” del servicio está en primer lugar para las primeras (47.2%), mientras que el “costo” del servicio está en primer lugar para las segundas (39.1%). El segundo motivo más importante para mujeres que recibieron atención prenatal en el sector privado fue el establecimiento fue “sugerido por otras personas o profesionales en salud” (18.2%), seguido por el “costo” del servicio (14.5%). Se nota que la “ubicación” del establecimiento de salud es un factor menos importante para mujeres que usaron un establecimiento privado que para las que emplearon un establecimiento público (8.9% contra 32.7%). Sólo el 1.1 por ciento de mujeres que utilizaron un establecimiento privado mencionó que la tenencia de seguros fue el factor más importante en su selección.

Lugar de atención del parto

En general, el 8.2 por ciento de mujeres de 15 a 49 años de edad tuvieron algún parto durante los 12 meses previos a la entrevista (Cuadros 18.29 y 18.30). El porcentaje que dieron a luz en el último año varía del 7.4 por ciento en el área urbana al 9.5 por ciento en la rural, y del 5.6 por ciento en la provincia de Tungurahua al 11.3 por ciento en Esmeraldas. Como es de esperarse, la proporción de mujeres que dio a luz disminuye con la edad, del 11.2 por ciento entre mujeres de 15 a 29 años de edad al 0.3 por ciento en aquellas de 45 a 49 años. También, esta proporción disminuye en la medida que aumenta el nivel económico, del 13.9 por ciento en mujeres del nivel inferior al 3.0 por ciento en aquellas del nivel superior. Se observa que la probabilidad de dar a luz es casi dos veces mayor entre mujeres que no trabajan comparado con aquellas que trabajan (10.5% contra 5.6%)

Los datos indican que a nivel de país, el 43.9 por ciento de los partos fue atendido en establecimientos del MSP, el 16.8 por ciento en hospitales y clínicas privados, y el 17.9 por ciento “en casa” con una partera o familiar (Cuadros 18.29 y 18.30). El MSP tiene su mayor participación entre mujeres que residen en el área urbana (45.5%) y entre las que viven en las provincias de Carchí (72.7%), Cañar (60.0%) y Manabí (59.3%). Por su parte, los hospitales y clínicas privados tienen su mayor participación en el área urbana (20.5%) y en Los Ríos (48.2%), El Oro (39.6%) y Tungurahua (28.1%). Como era de esperarse, la participación de las parteras es mayor en el área rural que en la urbana (12.2% contra 0.9%), y es una fuente importante de atención en la provincia de Esmeraldas (24.2%). En las provincias de Chimborazo y Bolívar se encuentran los porcentajes mayores de partos atendidos por familiares (42.4% y 34.7%, respectivamente).

En cuanto al nivel de instrucción de la madre o económico del hogar, se encuentra en el Cuadro 18.30 y Gráfico 18.14, que a mayor nivel, mayor es la participación de los hospitales y clínicas privadas, subiendo del 7.4 por ciento en el grupo sin educación formal al 42.6 por ciento en el de instrucción superior, y del 7.7 por ciento en el nivel económico bajo al 48.9 por ciento en el alto. También se puede apreciar que el 26.2 por ciento de partos de mujeres con seguros de salud fue atendido por el sector privado, comparado con el 15.3 por ciento de partos de mujeres no aseguradas. Vale señalar que los mayores porcentajes de partos atendidos por familiares se encuentran en mujeres indígenas (40.0%), en aquellas sin instrucción formal (36.8%) y en mujeres del quintil económico inferior (22.4%).

Gráfico 18.14
Tipo de establecimiento utilizado por las mujeres que dieron a luz,
según quintil económico

Motivos para elegir el lugar del parto

Los cuadros 18.31 y 18.32 presentan los motivos para elegir el lugar del parto para mujeres de 15 a 49 años de edad que dieron a luz durante los 12 meses previos a la entrevista. El panel superior corresponde a mujeres que dieron a luz en un establecimiento de salud público, y el panel inferior se relaciona con mujeres que dieron a luz en un establecimiento privado.

Enfocando primero en el panel superior, se observa que los dos motivos principales para elegir un establecimiento de salud público están relacionados con el costo del servicio: “precios bajos” (23.3%) y el servicio “es gratis” (19.1%). El 18.4 por ciento de mujeres citó la “calidad” de los servicios del establecimiento como su razón, mientras que otro 16.4 por ciento dijo que el establecimiento “está cerca”. Relacionado al último motivo, el 5.5 por ciento mencionó que “no hay otro establecimiento” en la localidad. El 9.6 por ciento de mujeres usó el establecimiento elegido porque fue “sugerido por otras personas o profesionales en salud”. Sólo el 3.1 por ciento mencionó que la tenencia de seguros de salud fue el factor primario en su selección.

Se observa que un mayor porcentaje de mujeres del área urbana mencionaron “costo” en comparación con mujeres del área rural (46.5% contra 36.5%). Como era de esperarse, más mujeres que viven en el área rural que en el área urbana dijeron que la “ubicación” del establecimiento fue el factor más importante en su selección (24.5% vs. 20.0%). Se nota que una proporción similar de mujeres de ambos áreas de residencia citó la “calidad” de los servicios como su razón (17.5% y 19.7%, respectivamente).

El patrón de motivos mencionados por mujeres que dieron a luz en un establecimiento de salud privado es diferente al mencionado por mujeres que dieron a luz en un establecimiento de salud público. Por ejemplo, mientras que el 18.4 por ciento de las primeras citó la “calidad” de los servicios como su motivo para usar un establecimiento, el 41.0 por ciento de las segundas citó esta razón. Se observa que el “costo” de los servicios no parece llevar el mismo peso entre mujeres que dieron a luz en un establecimiento privado, como fue el caso entre las que dieron a luz en un establecimiento público (15% contra 42.4%). Similarmente, la “distancia” a un establecimiento de salud es un factor menos importante para mujeres que dieron a luz en un establecimiento privado que para las que fueron atendidas en uno público (7.5% y 16.4%, respectivamente), mientras que “las sugerencias de otras personas” parece ser más importante para las atendidas en establecimientos privados que para las otras (16.2% contra 9.6%).

Administración de antiparasitarios en niños menores de 15 años

Existen varios antiparasitarios de amplio espectro efectivo que permiten eliminar diferentes variedades de parásitos con pocas dosis. Con respecto a la administración de antiparasitarios, las normas del MSP indican que la primera dosis debe ser dada a los 2 años cumplidos y a partir de dicha edad, dosis subsecuentes cada 6 meses.

A nivel nacional, el 60.1 por ciento de niños menores de 15 años tomó al menos una dosis de antiparasitarios durante los 12 meses previos a la entrevista, cifra que asciende al 62.1 por ciento en el área urbana, pero baja al 57.8 por ciento en la rural (Cuadros 18.33 y 18.34). Las provincias de Manabí, El Oro y Esmeraldas alcanzaron los más altos porcentajes de uso (69.9%, 69.1% y 68.8%, respectivamente), mientras que Imbabura, Cotopaxi y Chimborazo tienen los más bajos (38.0%, 47.7% y 49.1%, en ese orden). El tomar al menos una dosis varia según la edad de los niños, asciende del 24.4 por ciento en menores de 2 años a más de 60 por ciento en los de 2 a 14 años. Se puede ver en el Cuadro 18.34 que el tomar antiparasitarios aumenta en la medida que es más alto el nivel económico del hogar, del 51.3 por ciento en hogares del nivel más bajo al 69.5 por ciento en aquellos del nivel más alto. No se observa mucha variación en el uso de antiparasitarios según el sexo del niño (alrededor del 60.0%).

En general, de los niños que tomaron alguna dosis durante los 12 meses previos a la entrevista, el 48.7 por ciento tomó una dosis, el 31.6 por ciento 2 dosis y el 19.7 por ciento 3 ó más dosis. El porcentaje de niños que tomó sólo una dosis no varía mucho según el nivel económico del hogar, pero el porcentaje que tomó 2 dosis aumenta ligeramente en la medida que es mayor el nivel económico. Se observa que el tomar de una o dos dosis es casi igual entre los niños de 2 a 4 años y de 5 a 9 años, pero es un poco mayor en niños de 10 a 14 años.

En los Cuadros 18.35 y 18.36, se puede observar que las fuentes principales de antiparasitarios tomados en el último año fueron, en orden de importancia, las farmacias (36.2%), el Programa de Atención Escolar (16.6%), el MSP (15.9%) y los médicos particulares (15.3%). Con la excepción de las ONG’s, la participación de otras fuentes no alcanza el 2.0 por ciento. Como es de esperarse, la participación de las farmacias y médicos particulares aumenta en la medida que se incrementa el nivel económico del hogar, mientras que la participación del MSP aumenta en la medida que disminuye este nivel. Se observa que la participación del Programa de Atención Escolar es mayor entre niveles económicos más bajos, los indígenas (35.9%), y entre los niños de edad escolar.