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Presencia
de problemas de salud
El
49.2 por ciento de la población encuestada percibió
que se encontraba enferma o que había tenido algún
problema de salud durante los 30 días previos a la entrevista
(Cuadros 18.5
y 18.6).
Las personas que viven en el área urbana percibieron en mayor
proporción tener problemas de salud que las del área
rural (51.0% contra 46.8%). El porcentaje de personas que percibió
tener problemas de salud varía del 24.6 por ciento en la
región Insular al 53.4 y 53.7 por ciento en Guayaquil y la
Costa, respectivamente; a nivel provincial, cambia del 32.2 por
ciento en la provincia de Esmeraldas al 62.1 por ciento en El Oro
(Gráfico 18.4).
Gráfico 18.4
Presencia de problemas de salud durante los últimos 30 días
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Los
resultados presentados en el Cuadro
18.6 y Gráfico 18.5 indican que las mujeres manifiestan
problemas de salud en mayor medida que los hombres (51.8% contra
46.6%). En el mismo cuadro se puede observar que los problemas de
salud en el último mes son particularmente elevados en menores
de cinco años (60.4%), debido principalmente a las enfermedades
diarreicas y respiratorias, y en los mayores de 74 años (76.4%),
respecto a las enfermedades crónicas y degenerativas. El
grupo con menos problemas es el que tenía 15 a 29 años
de edad al momento de la entrevista. Como era de esperarse, la probabilidad
de tener un problema de salud durante los 30 días previos
a la entrevista disminuye en la medida que aumenta el nivel educativo,
del 58.9 por ciento en personas sin instrucción formal al
43.4 por ciento en aquellas con instrucción superior. Sin
embargo, no se observa el mismo patrón con respecto al nivel
económico, puesto que las personas con menos problemas de
salud pertenecen a los quintiles más bajos y al quintil más
alto. Es interesante notar que la tenencia de algún seguro
de salud no reduce la declaración de tener problemas de salud
durante el último mes; se encontró que las personas
sin seguro reportaron ser ligeramente más sanas (i.e., sin
problemas de salud) que las personas con seguro, diferencia no significativa
(48.9% vs. 50.4%).
Gráfico 18.5
Presencia de problemas de salud, según sexo y grupos de edad
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Los
Cuadros 18.5,
18.6 y
Gráfico 18.6 también muestran el porcentaje de la
población hospitalizada durante los 12 meses previos a la
entrevista. En general, el 3.0 por ciento fue hospitalizado, cifra
que asciende al 3.4 por ciento en el área urbana y desciende
al 2.6 por ciento en la rural. La probabilidad de ser hospitalizado
es igual en la región Sierra y Costa (3.0% en cada caso)
y menor en la región Insular (1.3%). Como se puede ver en
el Cuadro 18.6,
la proporción de población que fue hospitalizada en
los 12 meses anteriores a la fecha de la encuesta aumenta con la
edad, de modo que asciende de 3.4 por ciento para el grupo de 30-44
años a 7.7 por ciento en el grupo de 75 años y más
años de edad; con respecto al nivel económico, se
hospitalizaron más las personas de quintiles económicos
4 y 5. Con relación al nivel de instrucción, se observa
que las personas sin instrucción formal y aquellas con instrucción
superior fueron hospitalizadas en mayor proporción que personas
con otros niveles de educación. Vale mencionar que la tenencia
de un seguro de salud parece estar asociada a la hospitalización,
pues el 4.3 por ciento de la población asegurada fue hospitalizada,
comparado con el 2.7 por ciento de población no asegurada.
Gráfico
18.6
Población hospitalizada, según área y región
En los Cuadros
18.7 y 18.8
se presenta a la población según grandes grupos de
enfermedades o problemas de salud. Para el 24.8 por ciento de los
residentes habituales de los hogares entrevistados, se reportó
algun problema respiratorio. En un distante segundo lugar se encuentran
los problemas crónicos (6.7%), seguido por problemas digestivos
(5.9%) y problemas de nervios o musculares (4.7%). Otro 2.0 por
ciento tuvo problemas cardiovasculares, mientras que el 1.9 por
ciento tuvo problemas de la piel. Ninguno de los restantes grupos
de enfermedades específicas alcanzó al 1 por ciento.
La
importancia relativa de las enfermedades que ocupan del primer al
tercer lugar varía según área de residencia;
los problemas respiratorios y las enfermedades crónicas son
más elevados en el área urbana y los problemas digestivos
con moderado predominio en el área rural. Se observa que
la Costa ocupa el primer lugar entre las regiones con respecto a
problemas respiratorios (27.9%) y enfermedades crónicas (9%),
mientras que la Amazonía está en primer lugar con
respecto a los problemas digestivos (6.7%). Como es de esperarse,
los niños de 0 a 4 años de edad sufren más
de problemas respiratorios y digestivos, mientras que las personas
mayores de 59 años sufren más de enfermedades crónicas
(Gráfico 18.7). Es interesante notar que la prevalencia de
problemas respiratorios no varía mucho según el nivel
educativo y económico, pero sí con respecto a problemas
digestivos: a mayor nivel, menores problemas. También se
observa que la prevalencia de enfermedades crónicas aumenta
con el nivel económico, pero en general, disminuye con respecto
al nivel educativo.
Gráfico
18.7
Tres principales problemas de salud que afectan a la población,
según sexo y edad
Vale mencionar que las enfermedades crónicas tienen un crecimiento
sostenido a partir de los 45 años, padecidas por más
de 15 por ciento de la población entre 15 y 49 años
de edad. En el grupo de 60-74 años padecen enfermedades crónicas
el 25 por ciento y los de 75 ó más años el
31.1 por ciento. También, los resultados indican que los
hombres y las mujeres manifiestan similares problemas de salud,
salvo en el caso de enfermedades crónicas y el grupo “otras”
donde la prevalencia es mayor entre mujeres que entre hombres.
Acciones
tomadas para resolver los problemas de salud
Uno de los propósitos de la ENDEMAIN 2004 fue recolectar
información detallada sobre las acciones tomadas por los
individuos para resolver sus problemas de salud. El cuestionario
fue diseñado para registrar hasta tres acciones realizadas
para resolver cada problema de salud que se identificó en
los 30 días anteriores a la entrevista y se examinaron hasta
dos problemas de salud (los más importantes) mencionados
por los entrevistados. Los resultados indican que un 41.9 por ciento
de las personas que tuvieron al menos un problema de salud en los
30 días previos a la entrevista buscaron atención
con visita a un agente de salud (Cuadros
18.9 y 18.10).
Las personas que viven en el área urbana consultaron a un
agente de salud en una proporción sustancialmente mayor que
las que viven en la rural (45.6% contra 36.5%). En las provincias
varía del 28.8 por ciento en Chimborazo al 50.4 por ciento
en Cañar (Gráfico 18.8).
Gráfico
18.8
Visita a un agente de salud para resolver problemas
de salud en los últimos 30 días, por provincia
En el Cuadro
18.10 el porcentaje que visitó a un agente de salud no
varía mucho según el nivel de instrucción,
pero aumenta en la medida que se incrementa el nivel económico,
del 33.8 por ciento en personas del quintil más bajo al 48.6
por ciento entre las del quintil más alto (Gráfico
18.9). La proporción más alta de personas para las
que se buscó atención para su enfermedad corresponde
a la población de 0 a 4 años, 58.1 por ciento. Vale
mencionar que no se encontró una diferencia en la búsqueda
de atención según el sexo de los residentes de los
hogares entrevistados. Las personas de grupo étnico indígena
visitaron a un agente de salud en menor proporción (30.7%)
que los de otros grupos étnicos.
Gráfico 18.9
Acciones tomadas para resolver los problemas de salud, según
quintil económico
El
47.8 por ciento de las personas con al menos un problema de salud
se automedicó. (Cuadros
18.9 y 18.10).
Se nota que la automedicación es la principal acción
tomada en el área rural y en cada región del país
para resolver los recientes problemas de salud. El uso de la automedicación
tiene relación inversa con el nivel económico, del
40.1 por ciento en las personas del quintil más alto, al
52.5 por ciento entre las más pobres (Gráfico 18.9).
Los resultados indican que a mayor nivel económico, mayor
el uso de agentes de salud y menor uso de la automedicación.
Por otra parte, la automedicación es particularmente alta
en grupos indígenas (56.9%).
Se nota en los Cuadros que el 15.3 por ciento de la población
con al menos un problema de salud siguió el tratamiento recomendado
por el médico. Este tipo de acción es más frecuente
en personas mayores a 44 años lo que corresponde con la mayor
incidencia de enfermedades crónicas en esos grupos de edad.
Es interesante notar que el porcentaje de personas que realiza esta
acción aumenta notablemente con el nivel económico
(de 12.0% en el quintil más bajo a 21.2% en el quintil más
alto).
Se
observa que el 8.4 por ciento de las personas que tuvieron al menos
un problema de salud en los últimos 30 días no hizo
nada para resolver estos problemas. La probabilidad de no hacer
nada es mayor en el área rural (10.2%), en la Amazonía
(9.8%), en las personas sin instrucción formal (10.7%) y
entre aquellas de los niveles económicos más bajos
(12.2% y 10.0% para los quintiles 1 y 2, respectivamente) (Gráfico
18.9).
Los
Cuadros 18.11
y 18.12
ofrecen información adicional con respecto a las acciones
tomadas para resolver los problemas de salud en el último
mes. Simplemente expresado, el 58.5 por ciento de personas que tenían
al menos un problema no hizo ninguna visita a un establecimiento
o agentes de salud, cifra que aumenta al 63.8 por ciento en el área
rural y al 71.4 por ciento en la provincia de Chimborazo. Se observa
en el Cuadro
18.12 que la probabilidad de no hacer ninguna visita está
relacionada inversamente con el nivel económico; las personas
de mayor nivel económico visitan establecimientos o agentes
de salud en mayor proporción que aquellas de menor nivel
(47.9% vs. 33.4%). Cabe notar que no se observan variaciones significativas
en el número de visitas por nivel de instrucción.
Para las personas que visitaron un establecimiento o agente de salud,
parece que una visita fue suficiente para satisfacer sus necesidades,
ya que sólo el 5.2 por ciento hizo dos o más visitas.
El
tipo de establecimiento de salud visitado para resolver los problemas
de salud incluye, en orden de importancia, los consultorios médicos
(14.2%), establecimientos del Ministerio de Salud (11.5%), farmacias
particulares (6.2%), hospitales o clínicas privadas (3.3%)
y los establecimientos del IESS (2.2%) (Cuadros
18.13, 18.14
y Gráfico 18.10). Asumiendo que los consultorios médicos
son establecimientos privados y sin tomar en cuenta a aquellos en
la categoría “Otro”, es muy claro que la población
ecuatoriana tiene una preferencia por el sector privado para resolver
los problemas de salud (23.7% contra 13.7%). Esta preferencia es
más acentuada en la población con mayores recursos
económicos y mayor instrucción. En otras palabras,
en la medida que es mejor la situación económica del
hogar, aumenta la proporción de la población que opta
por el sector privado para resolver sus problemas de salud. Es importante
notar que el 15.4 por ciento de las personas del nivel económico
inferior optó por el sector privado, mientras que el 14.5
por ciento por el sector público. Vale mencionar que el sector
público es una importante fuente de atención para
el 26.6 por ciento de los niños menores de 5 años,
cifra que es bastante superior a la cifra a nivel nacional del 13.7
por ciento.
Gráfico
18.10
Tipo de establecimiento seleccionado para resolver los problemas
de salud,
según quintil económico
Como
se mencionó anteriormente, el 8.4 por ciento de personas
que tuvieron al menos un problema de salud en el último mes,
no hizo nada para resolver estos problemas. Los motivos para no
hacer nada incluyen, en orden de importancia: “no tenía
dinero o el servicio es caro” (52.3%), “la enfermedad
era leve o conocida” (37.1%), “no tenía tiempo”
(5.4%), “el servicio queda lejos” (1.7%) y “la
calidad de servicio es mala” (1.6%) (Cuadros
18.15 y 18.16).
Enfocando
los dos motivos principales, en el Cuadro
18.16 y Gráfico 18.11, se puede observar que el 70.1
por ciento de las personas del quintil económico más
bajo, mencionó que “no tenía dinero o el servicio
es caro”, comparado con el 17.5 por ciento de personas del
quintil superior. Por su parte, un 60.0 por ciento de personas del
quintil más alto no hizo nada por considerar que “la
enfermedad era leve o conocida” y, en consecuencia pensaban
que sabían como manejarla, mientras que el 26.2 por ciento
del quintil inferior mencionó ese motivo. Se observa el mismo
patrón con respecto a estos dos motivos según nivel
de instrucción. Vale señalar que, en general, el porcentaje
de personas que mencionó “no tenía dinero o
el servicio es caro” aumenta en la medida que es mayor la
edad, llegando a más del 60.0 por ciento entre personas mayores
de 44 años. Así mismo, el porcentaje de ese motivo
llega a 58.6 por ciento entre indígenas.
Gráfico
18.11
Motivos por los que no hizo nada para resolver cualquier
problema de salud, según quintil económico
El
motivo “no tenía tiempo” fue importante para
los hombres, para personas con instrucción superior, para
las de etnia “otro”, para las que trabajan y para las
del quintil económico superior, mientras que el motivo “el
servicio queda lejos” fue algo superior para personas que
viven en el área rural, en la Sierra y Amazonía. Este
motivo es más frecuente en Esmeraldas, Loja y Cotopaxi.
Solución
de los problemas de salud
Hay
dos cuestiones principales que trata esta sub-sección. La
primera es, cuál fue la mezcla de acciones tomadas para resolver
los recientes problemas de salud y su secuencia en el tiempo, y
la segunda, cuál fue el resultado de las acciones tomadas.
Los hallazgos se presentan en los Cuadros
18.17 y 18.18,
que corresponden al primer problema de salud que las personas tuvieron
en el último mes, y en los Cuadros
18.19 y 18.20,
que corresponden al segundo problema en el mismo período.
El primer problema de salud es el de mayor gravedad o aquel que
produjo un mayor gasto.
a)
Primer problema de salud
El
primer panel de los Cuadros
18.17, 18.18
y Gráfico 18.12 presentan la primera acción tomada
para resolver el primer problema de salud que las personas tuvieron
durante los 30 días previos a la entrevista y el resultado
de esta acción. Enfocándose en la primera acción
tomada, un 38.4 por ciento de personas visitó a un agente
de salud. Las personas que viven en el área urbana consultaron
en una proporción mayor que las de la rural (41.8% contra
33.4%), y la proporción que consultó en las provincias
varía del 26.0 por ciento en Chimborazo al 48.5 por ciento
en Cañar. Se observa en el Cuadro
18.18 que el porcentaje que visitó un agente de salud
no varía mucho según nivel de instrucción,
pero aumenta en la medida que se incrementa el nivel económico,
del 30.9 por ciento entre personas del quintil inferior al 44.4
por ciento entre aquellas del quintil superior. La proporción
más alta de personas que visitó un agente de salud
(o para las que se visitó) para resolver su enfermedad o
problema de salud corresponde a la población de 0 a 4 años,
54.7 por ciento. El 43.7 por ciento de personas se automedicó
como primera acción. La automedicación es la principal
acción tomada en el área rural y en cada región
del país. El uso de la automedicación aumenta en la
medida que disminuye el nivel económico, del 36.7 por ciento
entre personas del nivel superior al 48.3 por ciento entre aquellas
del nivel inferior. Se nota en los cuadros que el 6.6 por ciento
de la población con un problema de salud siguió el
tratamiento de su médico, mientras que el 1.3 por ciento
obtuvo atención en la casa. El 10.1 por ciento de personas
no hizo nada para resolver su primer problema. La probabilidad de
no hacer nada como primera acción es mayor en el área
rural (12.2%), en la Amazonía (10.8%), entre personas sin
instrucción formal (12.7%) y entre aquellas del nivel económico
más bajo (14.3%).
Para casi un tercio de la población (32.9%) que tuvo un problema
de salud, el mismo no fue resuelto como resultado de las acciones
o no acciones tomadas por primera vez, cifra que sube al 36.6 por
ciento en el área rural. Los porcentajes más altos
en que no se resolvió el problema de salud se encuentran
en las provincias de Carchí, Cotopaxi, Cañar y Azuay
(mayor del 40.0%), mientras que los porcentajes más bajos
están en Pichincha, Guayas y El Oro (menor del 30.0%). Se
observa en el Cuadro 18.18 que la no solución del problema
con la primera acción tomada aumenta en la medida que se
incrementa la edad, del 28.1 por ciento entre niños de 0
a 4 años al 50.2 por ciento en personas que tenían
75 ó más años de edad. En el mismo cuadro se
puede ver que no resolver el problema de salud está inversamente
relacionado con el nivel educativo y económico. Es interesante
señalar, a la luz de los datos, que la tenencia de un seguro
de salud no parece ser un factor para resolver los problemas de
salud.
El
segundo panel de los Cuadros
18.17 y 18.18
presentan la segunda acción tomada para resolver el primer
problema de salud que las personas tuvieron durante los 30 días
previos a la entrevista y su resultado. El denominador incluye sólo
a las personas que respondieron que la primera acción tomada
no resolvió el primer problema de salud. Llama la atención
que la distribución porcentual de acciones tomadas es muy
diferente a la que corresponde a las primeras acciones. Por ejemplo,
un mayor porcentaje de personas que no resolvió su problema
con la primera acción no hizo nada como su segunda acción
(48.4% contra 10.1% para la primera acción). La probabilidad
de no hacer nada es mayor en el área rural (51.7%), entre
las personas sin instrucción formal (55.4%) y entre aquellas
del nivel económico inferior (59.3%). Con respecto a las
otras categorías de acciones tomadas, cada una de las primeras
tres (visitó un agente de salud, recibió atención
en la casa y se automedicó) bajaron sustancialmente, mientras
que el porcentaje que “siguió el tratamiento del médico”
aumentó del 6.6 al 22.5 por ciento.
Como
consecuencia de las segundas acciones tomadas, el 75.9 por ciento
de personas declaró que su problema fue resuelto. La probabilidad
de solucionar el problema de salud a consecuencia de las segundas
acciones tomadas es mayor en Guayas (80.2%), Los Ríos (84.3%)
y Esmeraldas (86.5%), a pesar de que el 55.2, 68.2 y 52.3 por ciento,
respectivamente, de las personas en esas provincias, no hicieron
nada. Se observa en el Cuadro 18.18 que las personas de los dos
niveles económicos más bajos tuvieron mayor éxito
en resolver sus problemas de salud con la segunda acción
tomada, que personas ubicadas en los dos niveles económicos
más altos. Otra vez, la tenencia de un seguro de salud no
parece estar asociado con la solución de los problemas de
salud.
En
la continuación de los Cuadros
18.17 y 18.18
se presenta la tercera acción tomada para resolver el primer
problema de salud que las personas tuvieron durante los 30 días
previos a la entrevista. El denominador incluye sólo las
personas que dijeron que la segunda acción tomada no resolvió
el problema de salud. Como era de esperarse, la distribución
porcentual de acciones tomadas es diferente a las que corresponde
a las primeras y segundas acciones realizadas. Por ejemplo, un reducido
porcentaje de personas “visitó a un agente de salud”
para resolver su problema de salud, mientras que el porcentaje de
personas que “siguió el tratamiento del médico”
subió del 22.5 al 35.0 por ciento. La reducción en
el porcentaje de personas que dijeron “no hizo nada”,
del 48.4 al 38.7 por ciento, es un hallazgo positivo, puesto que
las personas enfermas reconocieron que necesitaban hacer algo para
resolver su primer problema de salud.
Gráfico 18.12
Acciones tomadas para resolver el primer problema de salud
b)
Segundo problema de salud
Los
Cuadros 18.19
y 18.20
presentan las acciones adoptadas para resolver el segundo problema
de salud que las personas tuvieron durante los 30 días previos
a la entrevista y su resultado. Como se observó anteriormente,
solamente el 6.7 por ciento de personas presentó dos problemas
de salud. Se observa que el patrón de acciones tomadas para
resolver el segundo problema es igual a las acciones tomadas para
resolver el primer problema, pero las proporciones son diferentes.
Por ejemplo, el orden de importancia de la primera acción
tomada es igual para ambos problemas: la “automedicación”
está en primer lugar, el “visitó a un agente
de salud” en segundo lugar, el “no hacer nada”
en tercer lugar, “siguió el tratamiento del médico”
ocupa el cuarto lugar y el “obtuvo atención en casa”
el quinto lugar. Los patrones son semejantes para las segundas y
terceras acciones tomadas.
Con
pocas excepciones, la proporción de personas que “visitó
a un agente de salud”, que se “automedicó”
o que “siguió el tratamiento del médico”
para resolver su segundo problema es menor que aquellas para resolver
el primer problema en cada etapa de acción: primera, segunda
y tercera. Lo que es mayor, como una excepción, es la proporción
que “no hizo nada” para resolver el segundo problema.
Los datos sugieren que las personas estaban menos preocupadas con
el segundo problema de salud que con su primero y, por consecuencia,
tenían menor motivación para hacer algo para resolverlos.
Comparando
las tasas de “curación” para los dos problemas,
se nota que la tasa es mayor para el primer problema después
de realizar la primera acción (67.1% contra 58.0%), pero
después de hacer la segunda acción, es mayor para
el segundo problema (80.9% contra 75.9%), a pesar que el 62.8 por
ciento de las personas “no hizo nada” para resolver
su segundo problema.
Se
observan diferenciales para ambos problemas de salud, con respecto
a las características de las personas. Por ejemplo, la probabilidad
de visitar a un agente de salud es mayor en el área urbana
que en la rural, y aumenta en la medida que se incrementa el nivel
económico. También, la proporción que se automedicó
aumenta en la medida que disminuye el nivel económico. Finalmente,
la probabilidad de no hacer nada es mayor entre personas sin instrucción
formal y entre aquellas del nivel económico bajo. |