Al
nivel nacional, el 91.2 por ciento de las mujeres reconoce la
existencia del SIDA, pero sólo el 62.5 por ciento de ellas
lo mencionó en forma espontánea (Cuadros
16.3, 16.4
y Gráfico 16.2). El conocimiento espontáneo del
SIDA es más alto entre mujeres que viven en el área
urbana (73.1%), las mujeres solteras (67.0%) y las mujeres sin
experiencia sexual (67.9%). También se observa que el conocimiento
espontáneo del SIDA está relacionado directamente
con el nivel de instrucción, ascendiendo del 25.6 por ciento
en mujeres sin educación formal al 82.9 por ciento entre
aquellas con instrucción superior. De igual forma, el conocimiento
espontáneo aumenta en la medida que es mayor el nivel económico
(Gráfico 16.3).
Gráfico 16.2
Conocimiento espontáneo del VIH/SIDA, por provincia.
(Mujeres de 15 a 49 años de edad)
Con respecto a otros indicadores del conocimiento del VIH/SIDA,
se observa en los Cuadros
16.5 y 16.6,
que sólo el 75.1 por ciento de las mujeres sabe que una persona
puede estar contagiada con el VIH y no presentar signos o síntomas
de la enfermedad. Por otro lado, únicamente poco más
del 82 por ciento de las mujeres sabe que no existe curación
para el SIDA. El conocimiento sobre estos dos aspectos es mayor
en el área urbana, en las provincias de Tungurahua, Guayas
y Pichincha (primer aspecto), y en Cañar y Tungurahua (segundo
aspecto). El conocimiento de estos dos aspectos está directamente
relacionado con el nivel educativo o económico, Un menor
conocimiento se aprecia en el área rural, y en las provincias
de Carchi, Cañar y Azuay (primer aspecto), y en Bolívar
y Manabí (segundo aspecto).
Gráfico 16.3
Conocimiento espontáneo del VIH/SIDA,
según características seleccionadas
En
los Cuadros
16.7 y 16.8
se presentan los porcentajes de mujeres que espontáneamente
mencionaron varias maneras para evitar el SIDA. El 22.5 por ciento
de mujeres no mencionó alguna forma de prevención
y sólo el 40.3 por ciento mencionó dos o más
formas para evitar el contagio. El conocimiento de dos o más
formas es mayor en el área urbana que en la rural (46.3%
contra 28.9%). Los mayores porcentajes de mujeres que mencionaron
espontáneamente dos o más formas de prevención
se encuentran en las provincias de El Oro (52.0%), Guayas (48.3%)
y Pichincha (47.2%), siendo menor en el caso de Bolívar (19.5%).
Como
es de esperarse, la probabilidad de conocer dos o más maneras
se incrementa de acuerdo con el nivel educativo o económico,
variando del 27.1 por ciento en mujeres sin instrucción formal
al 58.6 por ciento en aquellas con instrucción superior,
y del 26.7 por ciento en las de nivel económico bajo al 52.3
por ciento entre las del nivel alto (Cuadro
16.8). Según grupo étnico, el conocimiento de
dos o más formas de prevención es sólo del
18.1 por ciento entre mujeres indígenas, mientras que en
mujeres separadas, divorciadas y viudas este indicador es del 43.1
por ciento.
Las
tres principales formas de prevención más frecuentemente
mencionadas espontáneamente fueron el uso de condones (51.9%),
seguido por la monogamia (31.4%) y la abstinencia (17.1%) (Cuadros
16.9, 16.10
y Gráfico 16.4). Como se observa en los cuadros, sólo
el 8.5 por ciento de las mujeres mencionó espontáneamente
las tres formas en conjunto. Se puede apreciar que el mayor conocimiento
de estas formas en conjunto se encuentra en Pichincha (15.3%) y
Guayas (10.8%), y en sus capitales provinciales. Al contrario, el
menor conocimiento se registra en Tungurahua, Bolívar, Chimborazo,
Los Ríos y El Oro (menos del 2%).
En
el Cuadro 16.10
se observa que el conocimiento de las tres formas de prevención
del VIH en conjunto, no varía mucho según edad actual
y se incrementa con el nivel educativo o económico, alcanzando
el 11.1 por ciento en mujeres con instrucción superior y
el 11.6 por ciento entre las del nivel económico alto. En
cuanto a la monogamia, en la medida que aumenta la edad, y el nivel
educativo o económico, también es mayor el conocimiento
de esta forma de prevención. De acuerdo a la edad, es notorio
que las mujeres de 15 a 24 años de edad reconocen menos la
importancia de la fidelidad que las otras mujeres. También
se debe destacar que el porcentaje que mencionó el uso de
condones aumenta en la medida que se incrementa el nivel educativo
o económico, y es más alto entre las mujeres separadas,
divorciadas o viudas (56.6%).
Gráfico 16.4
Conocimiento espontáneo de las tres formas de
prevención primaria de la transmisión sexual del VIH,
según área de residencia
 |
Otro indicador del conocimiento del VIH/SIDA es en el porcentaje
de mujeres que cree que el VIH puede ser transmitido por vías
no documentadas. En los Cuadros
16.11 y 16.12
se puede observar que el 48.5 por ciento de mujeres cree que la
picada de un mosquito o zancudo es una mecanismo de transmisión
del VIH, cifra que asciende del 32.4 por ciento en la provincia
de Azuay al 64.0 por ciento en Manabí. En forma similar,
el 33.9 por ciento de las mujeres cree que puede infectarse al usar
cubiertos usados por alguien que tiene el SIDA. La provincia de
Chimborazo muestra la menor creencia en esta vía no documentada
(27.3%), mientras que Bolívar muestra la mayor creencia (52.7%).
Otras vías identificadas por las mujeres como medio de contagio
del VIH que no están documentadas, fueron: trabajando con
una persona con SIDA (12.2%), besando en la frente (8.7%) y al dar
la mano (7.4%), condiciones que son más altas en áreas
rurales de la Sierra y Costa.
Un
porcentaje alto de mujeres sin educación formal y de la población
indígena carece de información correcta sobre la transmisión
del VIH (Cuadro
16.12). Por ejemplo, el 62.1 por ciento de mujeres sin educación
formal cree que la picada de un mosquito o zancudo es un mecanismo
de la transmisión del virus, mientras que el 49.5 por ciento
cree que puede infectarse al usar cubiertos usados por alguien que
tiene el SIDA. Más del 20 por ciento de mujeres indígenas
cree que trabajando con una persona con SIDA, besando en la frente
y dando la mano son mecanismos de transmisión del VIH. |