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La violencia física o sexual contra las
mujeres es un problema relevante de salud pública que puede
afectar muchos aspectos de la salud física y psicológica
(OMS, Informe Mundial Sobre la Violencia y la Salud, 2002). La violencia
intrafamiliar, también llamada “maltrato de la pareja”
o “maltrato de la esposa”, es una faceta del problema
global de violencia contra la mujer. En general, la violencia intrafamiliar
es asociada con un desequilibrio en el poder que tiene una persona
por parte de otra. En la mayoría de las veces, la violencia
está dirigida contra la mujer por parte del hombre (Federación
Internacional de Planificación de la Familia, Región
del Hemisferio Occidental. Violencia Doméstica: estrategias
para el tratamiento y la prevención. New York, 1994). Sin
embargo, la violencia, sea contra la mujer o contra otros miembros
de la familia, afecta a cada miembro de la misma.
Antecedentes
en la niñez
Los
patrones de comportamiento violento frecuentemente pasan de generación
en generación. El hecho de haber visto durante la niñez
o la adolescencia maltrato entre el padre y la madre de familia,
ha sido identificado como uno de los mayores factores de riesgo
para el maltrato en las edades adultas (Straus MA, Gelles RJ. Physical
Violence in American Families: Risk Factors and Adaptations to Violence
in 8,145 Families. New Brunswick, NJ: Transaction Publishers, 1990.).
Del
total de mujeres ecuatorianas de 15 a 49 años de edad, un
42 por ciento había observado alguna forma de violencia entre
sus padres; el 35.9 por ciento observó maltratos físicos
entre sus padres cuando ellas eran menores de 15 años de
edad, y un 39.6 por ciento fue testigo de violencia psicológica
(Cuadros 15.4
y 15.5).
Estas cifras varían poco según área de residencia
(Cuadro 15.4), pero existen variaciones según región,
dominio y provincia, con tasas más altas en las regiones
de la Sierra (Quito) y en Amazonía y en la provincia de Chimborazo,
Pichincha, Tungurahua e Imbabura, en donde más de la mitad
de mujeres observaron algún tipo de violencia entre sus padres.
Según
características de las mujeres también existen variaciones
significativas (Cuadro
15.5), particularmente con tasas más altas entre mujeres
indígenas en comparación con otros grupos étnicos
y entre mujeres con bajos niveles de educación formal, en
comparación a mujeres con más altos niveles.
También
se preguntó a las mujeres encuestadas si habían recibido
algún maltrato físico o psicológico por parte
de alguna persona antes de cumplir 15 años de edad. A nivel
total, el 31 por ciento declaró haber recibido algún
tipo de maltrato, 28 por ciento maltrato físico y 25 por
ciento maltrato psicológico (Cuadro
15.6). No se observa variaciones importantes por área
de residencia; sin embargo, existen algunas diferencias según
dominio de estudio y provincia, con proporciones mayores de maltrato
físico y psicológico en la niñez reportada
por mujeres de la Sierra (Quito) y Amazonía, y en las provincias
de Imbabura, Bolívar y Chimborazo.
Según
características de las mujeres también se aprecian
variaciones significativas (Cuadro
15.7 y Gráfico 15.1), particularmente con tasas más
altas entre mujeres indígenas que de otros grupos étnicos
(41% de indígenas y 27% de mestizas relataron maltratos físicos)
y entre mujeres de baja escolaridad con aquellas de mayores niveles
de instrucción. Notable también es la diferencia según
la experiencia de haber observado violencia entre los padres durante
la niñez. Entre mujeres que había observado violencia
física entre sus padres, un 50 por ciento fueron maltratadas
físicamente antes de los 15 años de edad en comparación
con las que no observaron violencia entre los padres.
Gráfico
15.1
Maltrato físico o psicológico antes de cumplir 15
años
(Mujeres de 15 a 49 años de edad)
Las personas responsables del maltrato físico y/o psicológico
a las mujeres durante su niñez fueron en su mayoría
las madres y los padres, hermanos o hermanas (Cuadro
15.8). El Cuadro
15.9 muestra el porcentaje total de mujeres que relataron haber
recibido maltrato físico o psicológico de sus padres
o padrastros antes de los 15 años de edad, 24 por ciento
violencia física y 21 por ciento violencia psicológica.
Altos porcentajes de maltrato se registran en la Sierra (Quito y
Zona Rural) y Amazonía, entre mujeres indígenas, las
de mayor edad, y contra quienes tienen bajo nivel de instrucción.
Violencia
contra la pareja
La
violencia contra la pareja existe en todas las sociedades, culturas
y niveles socioeconómicos. La violencia contra la pareja
incluye agresiones físicas, como golpes, patadas, o golpizas,
relaciones sexuales forzadas, maltratos psíquicos, tales
como la intimidación y la humillación, y comportamientos
controladores, como el aislamiento de una persona de su familia,
amigos(as), o acceso a bienes económicos u otros tipos de
asistencia (OMS, Informe Mundial Sobre la Violencia y la Salud,
2002).
El
diseño del módulo sobre violencia de pareja en la
ENDEMAIN 2004 siguió las recomendaciones de un panel de expertos
reunidos por la OMS en relación al diseño del cuestionario,
específicamente en la utilización de múltiples
métodos para medir la violencia y la inclusión de
una variedad de tipos de violencia (OMS. “Violencia contra
las mujeres: un panorama estadístico, desafíos y brechas
en la recopilación de datos, y una metodología y enfoques
para superarla”Informe preliminar, 2005.). Para la clasificación
de la violencia verbal/psicológica, física, y sexual,
se utilizaron en parte las recomendaciones del Centro de Control
y Prevención de Enfermedades (CDC), que sugiere definiciones
estandarizadas para varios tipos de violencia de pareja. Las preguntas
usadas para esta clasificación son las siguientes:
Violencia
verbal o psicológica
¿Le hizo algo para humillarla?
¿Le gritó, insultó o llamó por apodos
ofensivos?
¿Le amenazó con dañarse o dañar a alguien
que sea importante para usted?
Violencia
física (realizada o sólo amenaza)
¿La empujó, sacudió o le lanzó algún
objeto?
¿La abofeteó o le torció el brazo?
¿La golpeó con puñete u otra cosa que podría
herirla?
¿Le dio patadas, le ahorcó, o le dio una golpiza?
¿La amenazó con un cuchillo, arma, u otro objeto que
podría herirla?
Violencia
sexual (violación)
¿Le obligó a tener relaciones sexuales aunque usted
no quiso?
Es
importante señalar que la definición de violencia
física utilizada para la encuesta incluye amenazas con cuchillos
o armas, aunque dichas amenazas pueden haber sido solo verbales
y no conllevar tentativas o agresión física. Se ha
seguido la definición de Reiss y Roth, que definen la violencia
física de manera más amplia, como “Un comportamiento
con intento de hacer daño físico a otra persona, incluyendo
amenazas o tentativas de infligir daño físico”.
(Reiss AJ, Roth JA, eds. Understanding and Preventing Violence.
Panel on the Understanding and Control of Violent Behavior, Committee
on Law and Justice, National Research Council. Washington, DC, 1993.)
Las
preguntas sobre estos actos fueron dirigidas a mujeres que habían
tenido al menos una relación de pareja. Es importante destacar
que las mujeres alguna vez casadas o unidas manifestaron un riesgo
mayor, y registran una prevalencia muy elevada, en comparación
con las mujeres nunca casadas o unidas y que únicamente habían
tenido enamorado o novio. Para estas mujeres, es importante reconocer
que en su condición de solteras, en su mayoría son
más jóvenes y por consiguiente no han estado expuestas
al mismo período de riesgo de violencia, en comparación
con las casadas o unidas alguna vez. Por esta razón, los
resultados para estos dos grupos de mujeres se encuentran en Cuadros
separados.
Los
resultados sobre violencia contra la mujer por parte de la(s) pareja(s)
se analizan según dos períodos de tiempo: violencia
de pareja en algún momento de la vida, y violencia reciente
ocurrida durante los últimos 12 meses previos a la entrevista.
Gráfico
15.2
Violencia de pareja en mujeres algunas vez casadas o unidas
(Mujeres de 15 a 49 años de edad)
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El Cuadro 15.10
y Gráfico 15.2 incluyen un resumen sobre los tres tipos de
violencia de pareja reportada por las mujeres dentro de los dos
períodos de tiempo descritos. Durante toda la vida, el 41
por ciento de las mujeres alguna vez casadas o unidas reportó
que había recibido maltratos verbales o psicológicos,
el 31 por ciento violencia física, y el 12 por ciento violencia
sexual por parte de alguna pareja o ex-pareja (Grafico 15.2). Los
porcentajes de mujeres que reportaron estos tres tipos de violencia
en los últimos 12 meses, fueron: violencia verbal/psicológica
15 por ciento, violencia física 10 por ciento, y violencia
sexual 4 por ciento. No se observan diferencias significativas según
área de residencia.
Entre mujeres nunca casadas o unidas que habían tenido al
menos un enamoramiento o noviazgo, el 20 por ciento reportó
violencia verbal/psicológica durante toda la vida, el 7 por
ciento violencia física, y el 2 por ciento violencia sexual
de pareja. Durante los últimos 12 meses, el 8 por ciento
reconoció alguna violencia verbal o psicológica, 3
por ciento violencia física, y 1 por ciento violencia sexual.
Violencia
de pareja en el transcurso de toda la vida
En
los Cuadros
15.11 a 15.13
se suma la prevalencia de los tres tipos de violencia durante toda
la vida según lugar de residencia y características
individuales de la mujer. Para mujeres alguna vez casadas o unidas,
el Cuadro 15.11
indica algunas diferencias según lugar de residencia, con
tasas más altas en mujeres de la Amazonía; en Quito
y Guayaquil. Notable también es la prevalencia de violencia
sexual en algunas provincias y regiones: Imbabura (18%), El Oro
(16%) y Amazonía (17%). Con relación a características
de mujeres alguna vez casadas o unidas, las tasas de violencia física
de pareja de mujeres separadas, divorciadas, o viudas, son casi
el doble que con respecto a las actualmente casadas o unidas y el
triple con respecto a la violencia sexual (26% en mujeres separadas,
divorciadas o viudas) (Cuadro
15.12). Para mujeres nunca casadas o unidas que habían
tenido al menos un enamoramiento o noviazgo, se observan tasas elevadas
en indígenas, y para violencia sexual, en mujeres ubicadas
en bajo nivel educativo y en los quintiles económicos mas
bajos (Cuadro
15.13).
Violencia
de pareja durante el último año
Considerando el año previo a la entrevista como el indicador
principal de violencia reciente, en los Cuadros
15.14 y 15.15
se suma la prevalencia de los tres tipos de violencia según
lugar de residencia y características seleccionadas de las
mujeres. Para las alguna vez casadas o unidas, el Cuadro
15.14 indica que existen diferencias según lugar de residencia,
con tasas más altas entre mujeres de la Amazonía.
Además, la provincia de Bolívar registra tasas elevadas
de los tres tipos de violencia.
Mayores
tasas de violencia de pareja en los últimos 12 meses se observa
en mujeres indígenas, y las separadas, divorciadas o viudas
(Cuadro 15.15).
Mujeres entre 15 y 24 años de edad se destacaron por la prevalencia
elevada de violencia física (15%) en comparación con
mujeres mayores de edad. También, bajo nivel de instrucción
formal y quintil socioeconómico está asociado con
prevalencia elevada de los tres tipos de violencia (Gráfico
15.3).
Gráfico 15.3
Violencia física de pareja, en mujeres alguna vez casadas
o unidas
en últimos 12 meses, según grupo étnico y quintil
económico
(Mujeres de 15 a 49 años de edad)
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En el Cuadro
15.16 se detallan los actos específicos de violencia
verbal/psicológica y violencia física ocurridos en
el último año. La violencia verbal/psicológica
(15.3%) incluye, en orden de frecuencia, tres componentes: 1) gritos
o insultos (13%), 2) el haber hecho algo para humillarla (10%),
y 3) amenazas de dañarse o dañar a alguien que sea
importante para ella (5%). Entre las mujeres casadas o unidas alguna
vez no hubo mayor diferencia según lugar de residencia. Sólo
destacan las cifras altas en la Amazonía. Tomando en cuenta
las características individuales de las mujeres, se encuentra
tendencias claras según estado civil actual (con mayor frecuencia
los tres actos de violencia entre mujeres separadas, divorciadas
y viudas), y además, tasas elevadas entre mujeres de 20 a
24 años de edad, las que no tienen instrucción formal,
y las que se ubican en el quintil económico más bajo.
En
el Cuadro 15.17
se observa que para mujeres alguna vez casadas o unidas, la violencia
física (10.3%) en el último año consistió,
en orden de prevalencia, de: 1) la empujó, sacudió
o le lanzó algún objeto (7.2%); 2) la abofeteó
o le torció el brazo (6.4%); 3) la golpeó con puñete
u otra cosa (5.3%); 4) le dio patadas, le ahorcó, o le dio
una golpiza (4.2%); y 5) la amenazó con un cuchillo, arma,
u otro objeto (1.9%). Este orden de magnitud fue consistente en
casi todas regiones, dominios de estudio, y provincias, con tasas
elevadas ya observadas en la Amazonía y Bolívar, las
del grupo indígena, entre mujeres de 20 a 24 años,
las sin instrucción formal, y las que están en el
quintil económico más bajo.
Por primera vez en una encuesta demográfica y de salud a
nivel regional, el cuestionario incluyó una pregunta para
determinar la relación específica entre la mujer y
su agresor (Cuadro
15.18). Conforme a lo esperado, el marido o compañero
actual fue nombrado como el responsable en alrededor de 85 por ciento
de casos. Sin embargo, es notorio que los ex maridos o ex compañeros
son identificados con frecuencia como agresores, y que, además,
son identificados como responsables con mayor frecuencia para actos
específicos de amenazas para dañar a la mujer (18%)
o amenazas con cuchillo, arma, u otro objeto (19%).
Es
evidente que diferentes tipos de violencia ocurren a la vez, a la
misma persona y a diferentes momentos en la vida. El Cuadro
15.19 muestra la frecuencia reportada de varios tipos de violencia.
En toda la vida, el 14 por ciento de mujeres reportó sólo
violencia verbal, 17 por ciento verbal y física, y 9 por
ciento verbal, física y sexual. En total, el 46 por ciento
de mujeres alguna vez casadas o unidas sufrieron por lo menos uno
de los tres tipos de violencia. En el último año,
el 6 por ciento de mujeres relató sólo violencia verbal,
6 por ciento violencia verbal y física, y 3 por ciento los
tres tipos de violencia. En total, el 18 por ciento de mujeres sufrió
alguno de los tres tipos de violencia durante el ultimo año.
Condicionantes
y consecuencias de la violencia de pareja
Para
indagar sobre las condiciones o situaciones que propiciaron los
actos de violencia de pareja reportados durante el último
año, a todas las mujeres que mencionaron al menos un acto
de violencia física o sexual de pareja se les preguntó:
¿en qué situaciones particulares esta[s] persona[s]
le ha(n) agredido?, pudiendo mencionar más de una causa o
situación. Las condiciones o situaciones citadas con mayor
frecuencia fueron que la violencia ocurre cuando el hombre está
borracho o drogado (52%), cuando él está celoso (52%),
cuando hay problemas de trabajo (34%), o familiares (33%), o cuando
en la familia falta dinero (31%) (Cuadro
15.20 y Gráfico 15.4).
Con
relación a las dos situaciones o condiciones más frecuentes
se observa un contraste importante, según las características
de las mujeres. Los celos de él hacia ella y cuando ella
quiere salir fueron las condiciones que alcanzaron mayor mención
entre mujeres más jóvenes, mientras el porcentaje
de mujeres que reportó la influencia del alcohol o las drogas
aumentó con la edad de la mujer, alcanzando el 66 por ciento
entre las de 35 a 49 años de edad, en comparación
con el 41 por ciento en las de 15 a 24 años. Las respuestas
relacionadas con problemas del trabajo, de familia, y con la falta
de dinero, fueron más comunes entre mujeres con baja instrucción
formal, pero no hubo un patrón claro según quintil
económico. Hubo alguna diferencia en la importancia relativa
de las razones individuales según tipo de violencia de pareja.
En general, mujeres violentadas física y sexualmente relataron
todas las situaciones con mayor frecuencia en comparación
a mujeres que relataron sólo violencia física o sólo
violencia sexual.
Gráfico
15.4
Situaciones particulares en que se produce la agresión
física o sexual
Para
indagar sobre las consecuencias de los actos de violencia física
o sexual ocurridos durante el último año, se les preguntó:
¿cuáles fueron las consecuencias para usted de esto
que pasó? (Cuadro
15.21). Del total de mujeres que reportó al menos un
acto de violencia física o sexual en los últimos 12
meses, el 21 por ciento no mencionó ninguna consecuencia
de la violencia de pareja. El no haber mencionado alguna consecuencia
fue más común entre mujeres solteras (41%), en comparación
con las alguna vez casadas o unidas.
Para
las mujeres que reportaron alguna consecuencia, la respuesta más
común fue “miedo que le vuelva a agredir” (54%),
seguida por “dolores de cabeza o cuerpo” (52%), “ansiedad
o angustia tales que no podía cumplir sus deberes diarios”
(50%), “moretones” (38%), o “heridas” (13%).
Hubo algunas variaciones notables según características
de las mujeres; las separadas, divorciadas o viudas y las de 25
a 34 años de edad reportando tasas mayores sobre todas las
consecuencias. En general, la proporción de mujeres que relató
cada consecuencia fue mayor entre mujeres que habían recibido
violencia física y sexual, en comparación con aquellas
que relataron sólo violencia física o sólo
violencia sexual.
Búsqueda
de atención o ayuda por violencia física o sexual
de pareja
A
las mujeres que reportaron violencia en los últimos 12 meses
se les preguntó si buscaron ayuda de alguna persona o institución;
de todas ellas, el 46 por ciento respondió afirmativamente
(Cuadro 15.22
y Gráfico 15.5). Esta proporción aumentó del
40 por ciento entre mujeres del área rural al 50 por ciento
entre mujeres de residencia urbana. El haber buscado ayuda fue menos
común entre mujeres indígenas (32%), las de mayor
edad (36%), y las ubicadas en el quintil económico más
bajo (36%). En contraste, el 54 por ciento de mujeres del quintil
económico más rico buscaran alguna ayuda.
Entre
las mujeres que buscaron alguna ayuda, la mayoría obtuvieron
de familiares o amigos (40%) y sólo el 7 por ciento de alguna
organización o institución. Entre las instituciones
más buscadas fueron las comisarías de la mujer (3.7%)
y las estaciones de la policía (2.5%).
Como
los datos del Cuadro
15.22 lo evidencian, más que la mitad (54%) de las mujeres
que relataron violencia física o sexual durante el último
año no buscaron ninguna ayuda. El Cuadro
15.23 muestra las razones identificadas de no haber buscado
ayuda, según tipo de violencia. Entre las mujeres con alguna
experiencia de violencia física reciente, la mayoría
respondió que creía que podía solucionar el
problema sola (33%) o que no buscaron ayuda por tener vergüenza
(23%). Con respecto a la edad de la mujer, las jóvenes respondían
con mayor frecuencia que no sabían donde acudir, mientras
las de entre 25 y 34 años de edad con mayor frecuencia relataron
que no buscaron ayuda por vergüenza. Para mujeres con alguna
incidencia de violación de pareja en el último año,
la vergüenza fue la barrera más común (40%),
seguido por miedo a represalia (22%).
Entre
otros factores de riesgo para la violencia de pareja están
los relacionados con los antecedentes de violencia intrafamiliar
reportados por la mujer en la niñez o adolescencia (Grafico
15.5). En el Cuadro
15.24 se observan diferencias significativas entre mujeres que
observaron violencia en sus hogares antes de cumplir 15 años
de edad, y entre las que recibieron alguna forma de maltrato antes
de esa edad. Las mujeres que vivían en hogares violentos
o que recibieron alguna forma de maltrato relataron los tres tipos
de violencia en porcentajes significativamente mayores que las mujeres
que vivían en hogares sin maltrato.
Gráfico
15.5
Búsqueda de atención o ayuda por violencia física
o sexual recibida
en últimos 12 meses, según características
seleccionadas
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